miércoles 8 de julio de 2009

Taxi a Palermo

Hola,

Los fines de semana ponen un mercadillo en La Recoleta que nos han recomendado. No nos gusta. La artesanía no es lo mío. Tampoco debe ser lo de quien hizo esta pintada.


Después queremos ir a un asador que nos han recomendado en Palermo así que paramos un taxi. Todo el mundo sabe que para mí los taxistas son, junto a los pederastas, los periodistas deportivos, la familia Aznar, el Vaticano, los nacionalistas llorones y la ministra González Sinde el eje del mal, pero es que en Buenos Aires puedes recorrerte media ciudad en taxi por dos euros y la ciudad entera por cuatro, así que estoy dispuesta a aparcar mis prejuicios por unos días.

- Vamos a Fitz Roy con Costa Rica.
- ¡Españolas!

Por mucho que intento disimular el acento me cazan en cuanto abro la boca. El taxista es un tipo de unos cincuenta años, muy moreno, medio calvo y con aspecto de estar recién levantado. "Mi padre tuvo una novia española... de Alicante. ¿Alicante está en la playa no? Sí, de Alicante. Le llevaba firme la gallega. Mientras estuvo con ella tenía el departamento reluciente, todo ordenadito. Pero él es de origen paraguayo y un paraguayo no deja que una mujer le de órdenes. Aún vive, pero ya no está con ella. ¡Cómo era la gallega! ¡Qué limpio tenía el departamento!. (...) El otro día llevé al actor más importante de España... a José Sacristán. Desde el centro hasta la embajada. No sé porqué le cobré los seis pesos... a José Sacristán. Estaba haciendo una representación en el teatro con José Soriano, uno de los grandes de aquí. ¿Conocen a José Soriano? Pero ya terminó. El viene mucho por Buenos Aires, no sé, le debe gustar. Aquí tenemos de todo. Buenos Aires gusta mucho a los europeos. A los españoles se les trata bien.Pero a mí el que me gusta ahora es ese otro actor, el gordito. ¿Cómo se llama? Segura, el de Torrente. Muy buenas películas. Me he visto la uno y la dos. La tres todavía no. Tengo que conseguir el "dividí". ¿A ustedes les gusta? Muy buenas películas. (...) Y el último disco de Raphael ¿lo escucharon? Muy bueno. Aquí gusta mucho. Canta una canción con Pimpinela. ¿Conocen a Pimpinela? Y canta con Sabina y con Rocío Durcal también. A mí me gusta mucho Raphael. Y Camilo Sexto. ¿Aún canta Camilo Sexto? Yo hace mucho que no lo oigo. Pero a mí me gustaba. Eso de la derecha es la militar. Ahí hice yo el servicio militar. Fue cuando la guerra de las Malvinas. Menudo el Galtieri. ¿Y Demi Rusos? Tuvo que salir de aquí porque dio un concierto y no se puede dar un concierto poniendo la música de un disco y moviendo la boca, eso no se puede hacer. ¿Ese no es español, no? (...) ¿Me dijeron Uriarte con Costa Rica? ¿Antes o después del cruce? Trece pesos. Pásenla bien. ¿Quieren mi tarjeta?".

Palermo es el barrio de moda de Buenos Aires. Se divide en dos: Palermo SoHo y Palermo Hollywood. La división la marca una vía del tren. Lo de SoHo no sé a qué viene, pero lo de Hollywood se debe a que en la zona hay unos cuantos estudios de radio y de televisión. De día Palermo Hollywood está muerto. No tiene tiendas, únicamente restaurantes. Palermo Soho, en cambio, es una zona mucho más comercial. Las tiendas aquí tienen un horario extraño. Muchas no abren por las mañanas. Tanto un Palermo como el otro son una zona de casas bajas, una especie de Village. Esta foto da una muestra de cómo es.


Las tiendas de Palermo no son especialmente baratas y eso que estos días están comenzando las rebajas. Hablando de rebajas, aquí pongo una foto de cómo anunciaba las suyas una tienda de la Calle Honduras.


Como en el mundo no hay nada mejor que una vendedora argentina enloquecida entramos a echar un ojo. Falsa alarma. Por desgracia todas estaban bastante cuerdas y no eran especialmente guapas. También nos llamó la atención el escaparate de esta otra tienda en la que un grupo de diseñadores venden su ropa.


En esta sí picamos y yo me compré unos guantes por ochenta y cinco pesos (menos de veinte euros).

Esto es todo por hoy.

Besos.

Beta

domingo 5 de julio de 2009

Un día en las carreras

Hola,

Los caballos son mamíferos de cuatro patas que aparecen en las películas del oeste y a cuyos lomos se suben unos señores con plumas llamados índios. Stop. Hasta ahí llega toda mi sabiduría sobre el mundo del caballo. Sin embargo, me han recomendado que visite el hipódromo de Buenos Aires "Tienes que ir al hipódromo y cenar mientras apuestas en las carreras. No puedes ir a Buenos Aires y no pasar por el hipódromo". Obedezco porque lo de las apuestas no suena mal.

Creo que en Buenos Aires hay dos hipódromos pero el que a nosotras nos pilla más a mano es el de Palermo. Las carreras son desde las dos y media hasta las diez de la noche.

A las puertas del hipódromo unos vendedores nos ofrecen una revista sobre caballos al precio de dos pesos, pero nos las damos de listas y pasamos de largo. Nuestra primera sorpresa es que para entrar en el hipódromo no hay que pagar entrada. La segunda es que no hay señoras con pamela sino que el público lo componen, en su mayoría, tipos sacados de una película de Elia Kazan de los cincuenta con cierto aire malévolo (o como dicen aquí "malevo"). Lo primero que nos encontramos es una especie de plazoleta alrededor de la cual los caballos dan vueltas para ser mostrados al público. No entendemos mucho pero el número nueve es mucho más alto que los demás. "Hay que apostar al nueve, tengo una corazonada". A unos metros hay una cabina en la que se recogen apuestas.

- ¿De cuánto es la apuesta mínima?
- De un peso.
- ¿Y la máxima?
- De lo que usted quiera.
- Pues... diez pesos al número nueve. ¿Sabe usted cómo se llama el numero nueve?
- No lo sé. Esa información viene en las pantallas.

Cinco minutos después escuchamos por los altavoces que comienza la carrera. Nosotras no vemos nada. Subimos corriendo a una tribuna para tener mejor perspectiva. Finalmente vemos asomar una nube de polvo a lo lejos. Allí están. Allí vienen. ¿Cuál es el número nueve? Ni idea. Por la megafonía dicen que el cuatro va en cabeza seguido por el siete y que el seis viene por fuera. ¿Y el nueve? ¿Porqué no dice nada del nueve? Los caballos cruzan la meta y no nos hemos enterado de nada. Ni siquiera cuando han terminado logramos distinguir cuál es el número nueve ni en qué puesto ha quedado. Decepción. Le preguntamos al señor que está a nuestro lado que quien ha ganado y nos dice que el siete. "Mierda", decimos al unísono.

-¿Por cuál habían apostado?.
- Por el nueve.
- Pero si el nueve se pagaba a 37 pesos. Era el que más se pagaba. Ese no tenía ninguna "chance".

Nos preguntamos cómo sabrá este hombrecillo a cuánto se pagaba el nueve y nos muestra una enorme pantalla donde aparecen reflejadas las apuestas. Somos tontas. Hemos apostado al que nadie quería. Nos hemos dejado llevar por el aspecto del caballo y todo el mundo sabe que la belleza de las personas y de los caballos está en el interior. Además, por lo que acabamos de comprobar, los caballos altos son los más torpones. Habría sido mejor apostar a uno de los chiquitillos, que seguro que son más ágiles y rápidos.

El tipo de nuestro lado estudia un panfleto. Le preguntamos qué es y nos dice que es el programa del día. Le preguntamos dónde lo ha comprado y nos muestra el mostrador donde los reparten. Corremos a por un ejemplar y... ¡eureka! aquí vienen todos los datos que necesitamos. Vienen los nombres de todos los caballos, los nombres de sus jinetes, sus cuadras... Hemos apostado a ciegas pero ahora las cosas van a cambiar. Nos estudiamos ansiosas los caballos de la siguiente carrera, la décima.

El número uno se llama Horse on fire. Ese es nombre de caballo ganador. Según nuestro panfleto pertenece a una cuadra llamada Doña Coty. Doña Coty tiene nombre de protagonista adinerada de culebrón. A mí me gusta pero a María no. Ella duda entre el ocho, Anjiz ciclón, el siete Class road y el diez Macho Tauro. "No cojas a Anjiz ciclón porque es el que menos se paga. Si ganas te darán dos pesos por cada peso apostado y será casi como si no hubieras ganado". Ella duda, necesita más información. Me dice que vayamos a ver si son grandes o pequeños. Corremos hasta la plazoleta donde se muestran los caballos. Horse on fire ya no está pero sí vemos al número ocho.


El jinete es un enanito. Yo siempre he tenido la teoría de que las personas bajitas se gastan muy mala hostia pero no sabemos si, en este caso, eso es bueno o malo. María no está convencida. Se nos acaba el tiempo. Vuelta al mostrador de apuestas. "Veinte pesos para Horse on fire. Es el número uno. Gana seguro", digo yo dándomelas de entendida. "Veinte pesos a Macho Tauro, el diez, pero verás como el que gana es el ocho", dice ella nada convencida.

Regresamos hasta la tribuna y a esperar. Anuncian el comienzo de la carrera por la megafonía. "Partida de la décima carrera. A la cabeza el número uno, seguido del nueve y el cuatro (...)". ¿Ha dicho el uno? ¡El uno es el mío! "El cuatro en cabeza y tras él, el ocho y el nueve que avanza por fuera. El nueve se pone en cabeza seguido del ocho. El nueve con medio cuerpo de ventaja. El nueve domina con claridad. El nueve se impone con gran superioridad seguido del ocho".

- ¿Ha dicho que ha ganado el ocho?
- No, ha ganado el nueve.
- Pero algo ha dicho del ocho.
- Ha ganado el nueve y el ocho ha sido segundo.
- ¿Ves? Te lo dije. Tenía que haber apostado al ocho.
- No habrías ganado nada, ha quedado segundo.
- Seguro que algo me habrían pagado. Te dije que ganaría el ocho.
- El mío ha empezado el primero.
- Tenía que haber apostado por Anjiz Ciclón. Tenía una corazonada. ¡No vuelvo a hacerte caso!
- Oye, no la pagues conmigo, que yo no te he obligado a nada.

María me arrebata el programa de un tirón.

- No tienes ni puta idea. La próxima no me digas nada y déjame apostar a quien yo quiera. (Escudriña la lista con atención) No hemos tenido en cuenta cuáles habían sido sus últimos resultados, ese ha sido el problema. Veamos... en la siguiente... No hay ninguno que haya ganado antes pero Glorioso Bell ha quedado varias veces segundo y tercero.

¿Glorioso Bell? ¿Va a apostar a un caballo llamado Glorioso Bell? Yo no pienso decir nada pero eso sí que es no tener ni puta idea. A mí me gusta un tal Embelesado, que pertenece a una cuadra llamada "Las dos nenas", pero está claro que Embelesado tampoco es nombre de caballo ganador. La cosa está entre Old Tradford, que es un nombre que me suena no sé porqué, y Lovely Smile. Es evidente que tiene que ser un nombre inglés. Los ingleses tienen mucha tradición de caballos y estoy segura de que el primer requerimiento de un caballo ganador es tener un nombre inglés. Además, la carrera anterior la ha ganado un tal Mellow Price con lo que se confirma que mi teoría es cierta.

- ¿Cuánto vas a apostar?
- Cien pesos.
- ¿Estás loca?
- Cien pesos no son ni veinte euros.
- Tía, has perdido la cabeza. No tenemos ni puta idea de caballos.
- Tú, no tienes ni puta idea. Yo dije que en la anterior ganaba el ocho y quedó segundo.
- Haz lo que te de la gana.

Volvemos al mostrador de apuestas. María apuesta cien pesos a Glorioso Bell. Está loca pero yo no pienso discutir. Yo apuesto ochenta a Lovely Smile.

Los caballos se van hasta la línea de salida y nosotras decidimos que, esta vez, nos acercaremos a una de las pantallas de televisión porque es la única forma de ver la carrera enterándote de algo.


Le pregunto si se ha fijado en cómo iban las apuestas. Se golpea la frente y grita que... ¡no! Yo tampoco. ¡Error!

- Glorioso, número cuatro dónde estás... ¡seis pesos! El mío a seis pesos. ¿Y el tuyo?

Un escalofrío me recorre el cuerpo. Confirmo que mis ojos no me engañan. ¡¡El puto Lovely Smile se paga a 116 pesos!! ¿Pero a qué caballo he apostado, a uno con tres patas? ¡¡¡Mierda, mierda y mierda!!! Me he puesto nerviosa con tanto tú no tienes ni puta idea y no he mirado cómo iban las apuestas. ¡¡¡Ciento dieciséis pesos, no tengo ninguna oportunidad!!! "Míralo por el lado bueno -me consuela María-. Si ganas te llevas... ¡¡ocho mil pesos!!". ¿Ocho mil pesos? Los ojos se me abren como platos. ¿Eso cuántos euros son? ¡Más de mil quinientos euros! ¡¡¡Dios!!!

"Largada de la undécima carrera. El ocho y el cinco pelean por la cabeza seguidos por el cuatro y, un poco más alejado, el catorce". María está casi colgada de la pantalla. Yo prefiero no mirar. Puto Lovely Smile, nunca olvidaré tu nombre. "Quinientos metros para el final con el ocho, el cinco y el catorce en cabeza. El cinco comienza a perder fuerza mientras el catorce se destaca. El catorce con dos cuerpos. El catorce con cinco cuerpos de ventaja. ¡Victoria contundente del catorce con más de cinco cuerpos de ventaja sobre el ocho y el diez!".


"¡Jamelgo de mierda, que no sirves ni para filetes!", le grita María a la pantalla ante la mirada estupefacta de un grupo de tíos. Yo, desconsolada, me llevo las manos a la cabeza. El suyo ha quedado séptimo y el mío ha sido penúltimo.

- ¿Cuánto hemos perdido?
- Cien, ochenta, más cuarenta, más diez de la primera... doscientos treinta pesos.
- ¿Y eso cuánto es?
- Algo más de cuarenta euros.
- Pfff ¿cuarenta euros? Como una cena barata en Madrid. ¿Nos vamos a cenar?
- Si, pero no aquí, yo paso del hipódromo y de los putos caballos. No vuelvo, yo aquí no vuelvo.
- Tranquila, tampoco creo que te fueran a dejar entrar-, digo yo.

Besos.

Beta

miércoles 1 de julio de 2009

Con C, de Corrientes y Casciari

Hola,

He estado en el teatro. Si una está en Buenos Aires tiene que ir al teatro. Tenía unas invitaciones esperándome en la taquilla de "Más respeto que soy tu madre" por cortesía del propio Casciari y yo, por mi parte, me he comprado entradas para "Agosto".


"Más respeto..." empezó siendo un blog. Luego se convirtió en un libro. Ahora es una obra de teatro. Dentro de poco será una película. Supongo que todo aquel que escribe un blog aspira a que le ocurra algo así. Desgraciadamente, Casciari no hay más que uno y al resto sólo nos queda la envidia.

El día que fuimos a ver "Más respeto que soy tu madre" el teatro estaba hasta los topes. No debe ser casual ya que la obra está siendo un pelotazo. A unos metros del teatro, al pie del obelisco, el Partido Obrero daba uno de sus últimos mítines de campaña. Su lema es: la crisis que la paguen los capitalistas. Pura ingenuidad.


Llegamos de las primeras. Poco a poco nos fue rodeando un público de señoras mayores que nos hizo preguntarnos si nos habríamos equivocado de espectáculo. La obra ha sido adaptada por un tal Antonio Gasalla que, además la dirige e interpreta. Teniendo en cuenta que se trata de un tío que, según me contó Hernán, se ha pasado la vida interpretando papeles femeninos, temimos que se tratara de una suerte de Lina Morgan o de Juanito Navarro a la argentina. Por suerte nada que ver. Antes de que empiece la representación un grupo de "piperos" se pasea el por el patio de butacas ofreciendo "refrescos, chocolates, sugus confitados". Me recuerda a "Días de radio", pero en un teatro y con acento porteño.

Nos reímos bastante aunque, he de reconocer, que no siempre con las mismas cosas con las que se reía el resto del público. A nosotras nos hacían gracia los gags sobre la vida cotidiana en Argentina (el marido futbolero, los políticos corruptos, las sucesivas devaluaciones de la moneda...) mientras que las señoras de nuestro lado disfrutaban especialmente cuando escuchaban pronunciar la palabra "coger". Supongo que cuando llenas un teatro durante meses y meses no puedes pretender que tu público lo formen filósofos existencialistas.

Tengo la sensación de que el teatro en Buenos Aires tiene poco que ver con el teatro en Madrid, de que aquí ir al teatro es algo mucho más popular, mucho más generalizado. Supongo que cuando los dueños de Zara o de H&M se enteren de que tienen unos locales tan apetecibles en pleno centro de Buenos Aires la Argentina comenzará a "europeizarse". O quizás no. Esperemos.

Besos.

Beta

lunes 29 de junio de 2009

De grasa o de manteca

Hola,

Estoy en Buenos Aires viendo a los argentinos votar. Las elecciones aquí son una suerte de exorcismo en el que el país trata de sacarse el diablo de dentro. Trata de sacarselo una y otra vez, elección tras elección y nunca termina de conseguirlo. Los ciudadanos desprecian a sus políticos y los políticos se vengan robando a los ciudadanos. Es un bucle interminable. El otro día un hacker se metió en la página oficial del padrón y donde ponía "Buenos Aires" escribió: "Buenos Aires, panda de ladrones". No hizo más que decir lo que mucha gente piensa. El programa de más audiencia de la televisión se llama "Gran Cuñado" y es un show en la que una serie de imitadores de los principales políticos del país viven encerrados en una supuesta casa de Gran Hermano. Ahí dentro se dicen lo que no se atreven a decir fuera y aparecen como una ridícula pandilla basura en una fiesta contínua. He aquí un botón, con el matrimonio Kirchner de protagonista.



El problema es que la reacción de los políticos tras las parodias ha sido convertirse en sus propias caricaturas y comenzar a imitarse a sí mismos. Es como si tu escupieras a alguien y ese alguien te abrazara emocionado y te devolviera el escupitajo restregando su cara contra la tuya. No solamente no se dan por aludidos sino que parecen disfrutar con la humillación, con lo que la humillación ha dejado de ser tal. Todo se resume en esta pintada que vi a escasos metros de la Casa Rosada.


En Argentina a los cruasanes se les llama medialunas y las hay de dos tipos: de grasa y de manteca. Tengo la sensación de que aquí, con los políticos pasa igual, los hay de grasa y de manteca, pero todos son políticos.

Cambio de tema. Me he comprado un par de cds de "Los abuelos de la nada", el primer grupo de Calamaro. No puedo dejar de tararear esta canción.



Muerdo del anzuelo y vuelvo a empezar de nuevo, cada vez.
Tengo en la mano la carta para jugar el juego cuando quieras.

Caminando, caminandote mi calle que quiza yo pueda cambiar.
Esperando, esperandote costumbres argentinas de decir: ¡No!

El problema es otra vez la situacion, cada vez peor, del corazon.
Yo camino todo y veo cada vez que quiero, y te espero.

Caminando, caminandote mi calle que quiza yo pueda cambiar.
Esperando, esperandote costumbres argentinas de decir: ¡No!


Besos.

Beta

miércoles 24 de junio de 2009

Montevideando

Hola,

Siempre me he preguntado cuánto habría de literatura y cuánto de verdad en los irónicos retratos que Hernán Casciari hace de los uruguayos así que, una de las primeras cosas que he hecho al llegar a Buenos Aires ha sido sacar dos pasajes en el buquebús a Montevideo. Hemos pillado una oferta y nos han salido por 430 pesos cada uno, es decir, unos ochenta y cinco dólares. Me ha parecido muy caro pero también me lo ha parecido el hotel (en el que nos han pedido ciento veinte dólares americanos por noche). Como soy muy bien pensada me creo que si nos piden ese dinero será porque Uruguay lo vale.

Pensaba que tomar un barco era algo sencillo pero para subirte al buquebús te piden que te presentes con una hora de antelación en la terminal. Así lo hacemos. Allí nos hacen rellenar una serie de papeles de aduana. El trayecto dura unas tres horas, la mayor parte de las cuales las dormimos. Las ventanas del barco están demasiado sucias como para comprobar si el Río de la Plata es tan marrón como dicen.

Montevideo. Cuando desciendes del barco te encuentras con un escáner para las maletas y un arco de seguridad para detectar si llevas algún objeto metálico. Nada distinto a cualquier otro paso aduanero salvo por el hecho de que aquí no hay nadie vigilando ni el escáner ni el arco de seguridad. Así que no me molesto en deshacerme de llaves, cinturón ni pulseras. Cruzo y... el arco y no suena. Estoy segura de que ni siquiera está conectado. Unos metros después un señor bajito nos da la bienvenida a Uruguay acompañada de un papelito en el que se lee que si tienes fiebre o algún síntoma de ser portador del virus de la gripe A se lo comuniques a "sanidad sin fronteras". Pienso que éste es un país que confía en los ciudadanos y temo que lo siguiente sea un cartel que diga:

"Si es usted ladrón, asesino, o planea cometer algún delito, los horarios de apertura de la comisaría para entregarse son:
De lunes a viernes de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00.
Sábados de 10.00 a 13.00.
Domingos y feriado CERRADO".


Empiezo a pensar que Hernán puede tener razón. Subimos a un taxi que nos lleva al Hotel. El trayecto cuesta cuarenta y pico pesos uruguayos, que son ocho pesos argentinos, que son dos dólares, que es un euro y medio. La cabeza me echa humo. Cuando llegamos María pregunta dónde está el hotel y el taxista le responde que es "ese portal de la derecha". Parecía mucho mejor en las fotos. Subimos las escaleras de entrada y nos encontramos con una recepción en la que no caben juntos el recepcionista y el botones gordito que le acompaña. "Teníamos una reserva a nombre de María Vallejo". El recepcionista consulta el ordenador y le dice al gordito que nos van a pasar de las 404 a la 301. No sabemos a qué se debe el cambio ni si es para mejor o para peor pero, tal como pintan las cosas, nos tememos que sea esto último.

El hotel está situado en un maravilloso edificio con aire colonial pero las habitaciones son bastante desastre. Son una especie de miniduplex. Abajo un saloncito pelín mugriento y arriba el dormitorio y el baño. El armario, que debería estar arriba, está abajo y la calefacción solo arriba (abajo te congelas). También hay un insecto trepando por la pared. Las puertas y las ventanas no cierran. Nos miramos resignadas pero nada puede con nuestro optimismo.

¿Qué se puede hacer en Montevideo? Según la guía no te puedes perder el museo de Torres García, a menos de una "cuadra" del hotel. Allá que vamos. Yo no sé nada de Torres García pero, a medida que voy leyendo su biografía comienzo a sentir penita. Síendo un niño su familia emigró a España y se instaló en Mataró. Yo no tengo nada contra Mataró pero ¿no había otro sitio más atractivo? Su carrera de pintor comienza en Cataluña. Siguiendo cánones clásicos pinta algunos murales donde exalta el patriotismo catalán. Las pinturas no gustan y poco después de su conclusión son tapadas. Su pongo que debe ser bastante desalentador para un pintor ver cómo tu obra es sepultada por otra que se considera mejor. Resignado se marcha a París, pero en una ciudad donde triunfan las vanguardias, sus pinturas "indígenas" tampoco tienen cabida. De ahí a Nueva York. Cuando llega piensa que esa será su ciudad pero no tarda en descubrir que estaba equivocado y viaja a Madrid. En Madrid más de lo mismo. Finalmente regresa a Montevideo donde le aguarda el éxito. Fin de la nota biográfica.

El Museo nos parece un lugar decrépito. De hecho somos las únicas visitantes. He leído que uno de los atractivos de la ciudad son las pintadas de las paredes. Así que paseamos en busca de alguna. Esta es la que más gracia nos hizo.


¿Cómo han sabido lo sucias que somos? Hacemos más fotos.


Las calles de la ciudad vieja están desiertas. Solo pasa alguna viejita de vez en cuando...


... o un carromato tirado por un caballo.


Vemos unos camiones último modelo...


... y para que todo no parezca tan decadente he aquí una foto de la principal plaza de la ciudad.

Besos.

Beta

lunes 22 de junio de 2009

La crisis vive en las cunetas

Hola,

El vuelo IB6843 con destino a Buenos Aires sale a su hora. Llevo asiento de ventanilla. Me gusta mirar por la ventana en los aviones. De todos modos, casi todo el trayecto será de noche así que es muy probable que no pueda ver a ningún cadáver cuando sobrevolemos la costa brasileña. El avión no es demasiado moderno. No tiene pantallas individuales en cada asiento sino algunas generales. En el despegue nos ponen la imagen del avión captada desde una cámara situada en la cola del aparato y yo miro por la ventana y por la pantalla al mismo tiempo en un desesperado intento por saber qué es lo que ocurre en el exterior. La imagen de la pantalla es fascinante. Me pregunto qué habrían sentido los pasajeros del los aviones del 11S si hubieran tenido la posibilidad de ver una imagen como esa. Habrían visto su merte en directo y transmitida por televisión. En los aviones tiendo a pensar en la muerte.

Hemos tenido suerte y volamos en la fila 37, que es la de la salida de emergencia. Frente a nosotras se sienta una azafata de unos cincuenta años. Lleva una plaquita con su nombre escrito: L.Serrano. Si tuviéramos un accidente probablemente mi cuerpo saldría catapultado hacia el suyo y nos encontrarían a las dos calcinadas y abrazadas. No quiero que si me muero me encuentren abrazada a una señora de cincuenta años a la que ni siquiera conozco. Aprieto la mano de María y despegamos.

En doce horas pasamos del verano al invierno. En Buenos Aires están a cinco grados, treinta menos que en Madrid. Descendemos y se forma una gran cola antes del control de pasaportes. El embudo lo provocan dos chicas con el rostro cubierto por mascarillas. Sostienen un extraño aparato en la mano. Al principio pienso que nos van a fotografiar pero, en realidad, lo que hacen es tomarnos la temperatura. Si tienes fiebre estás jodida porque eres sospechosa de tener la gripe A y aquí ya van por seis muertos.

Luego cogemos a un taxi, o mejor, simplemente nos subimos en él. Durante el trayecto escuchamos las soluciones para la crisis que propone una locutora:

1.- Compren productos de marcas blancas, que son más baratos.
2.- Aprovechense de las ofertas de dos por uno.
3.- No dejen pasar las rebajas del día del padre.

Después hablan de Hugo Chavez. Dicen que es un tipo leído, "alguien que ha leído a los grandes... a Marx, a Mao, a Perón". Desconfío de las emisoras de radio que escuchan los taxistas casi tanto como de los propios taxistas. Entretanto nos hemos cruzado con tres coches tirados en las cunetas, con el capó abierto y con sus dueños desesperados. ¿Será una epidemia o simplemente la crisis?

Besos.

Beta

jueves 18 de junio de 2009

El gran hijo de puta

Hola,

En el subsuelo del aeropuerto de Barajas vive un gran hijo de puta. Es soltero porque no ha encontrado a ninguna idiota dispuesta a liarse con él ni siquiera una noche. Tiene treinta y cinco años y es uno de los mayores pajilleros del globo. Si no fuera por las prostitutas de la Calle Montera seguiría siendo virgen. Vive con sus padres pero ellos le odian y no saben como librarse de él. Se pasa el día tirado en el sofá. Por las mañanas se ve a Ana Rosa y siempre está de acuerdo con las opiniones de Belén Esteban. Admira a Belén Esteban y tiene su habitación forrada con las fotos en las que ésta apareció enseñando las tetas de silicona en Interviu. Por las tardes no se pierde nunca "El Diario de Patricia", pues le encanta ver a descerebrados discutiendo y mostrando sus verguenzas en televisión.

Cuando hace unos años sus padres decidieron cortarle "financiación" no tuvo más remedio que buscarse un curro y ponerse a trabajar. Lo único que encontró fue un puesto cargando maletas en los bajos del aeropuerto. Al principio, mal que bien, cumplía su jornada laboral, pero con el paso de los meses comenzó a buscar excusas. Primero argumentó que tenía dolencias en la espalda provocadas por los largos años que había pasado recostado en el sofá de su casa. Luego argumentó que padecía una depresión provocada por tener que verse el careto en el espejo todas las mañanas. Finalmente descubrió la existencia de una enfermedad llamada "síndrome de fatiga crónica" y persiguió a los médicos durante varios meses para que se la diagnosticaran. No tuvo suerte.

Un día, mientras cargaba una sansonite con destino a Caracas los cierres de la maleta cedieron. En un primer momento, el gran hijo de puta temió que le acusaran de haber sido el causante del estropicio. Las palmas de las manos comenzaron a sudarle pero, cinco minutos después, la sensación de peligro se desvaneció. Nadie le había visto y, por tanto, nadie le había denunciado. Solo entonces reparó en el contenido de la maleta desvencijada. Observó un sujetador y también un par de bragas. Las cogió y, en un movimiento reflejo, se las llevó a la nariz. Cerró los ojos y aspiró. Segundos después se empalmó. Miró a su alrededor y se guardó las bragas en el bolsillo. Luego buscó algo con lo que atar la maleta y volvió a colocarla junto al resto del equipaje destinado a Caracas. Ya en su casa, olió y lamió nuevamente la prenda y pensó que acababa de descubrir algo parecido al camino que conduce hasta la felicidad. Horas después, en el otro extremo del planeta, Adelaida Fischer, una septuagenaria con más de treinta años viviendo en Caracas echó en falta una de sus bragas.

Desde aquel día, cada vez que el gran hijo de puta carga una maleta se pregunta si en su interior habrá unas bragas capaces de darle tanta felicidad como las de Adelaida. Poco a poco, ha ido adquiriendo la costumbre de abrir algunas de las maletas que pasan por sus manos. Ayer, el gran hijo de puta, se fijó en la mía. Se cercioró de que nadie le observaba e hizo saltar la cremallera. Revolvió la ropa que encontró y se apropió de un tanga de color rojo. Se que mientras yo le maldigo él se estará masturbando. Ojalá se le disloque la muñeca.

Menos mal que me queda Buenos Aires.

Besos.

Beta

martes 16 de junio de 2009

Buenos Aires

Hola,

Seis bragas y las que llevo puestas. Dos pantalones y los que llevo puestos. Seis camisetas y la que llevo puesta. Seis pares de calcetines. Dos jerseys de cuello vuelto. Un abrigo. Un chubasquero. Unas botas. Unas All Stars negras. Una cámara de fotos con dos objetivos y dos baterías cargadas. El portátil. Ocho capítulos de Shoah, un documental sobre el holocausto (creo) que me recomendó Pepe Tito hace semanas, que aún no he tenido tiempo de ver y con los que pienso matar al jet lag cuando venga a buscarme. Medicinas varias. El pasaporte. Un reloj que marca cinco horas menos. La guía de Lonely Planet de Buenos Aires y un plano de la ciudad.

Ya está. Yo ya he hecho mi parte de la maleta.

Solo pienso en Buenos Aires. Me está esperando a unos miles de kilómetros de distancia. Tengo el billete y tengo el asiento del avión. Tengo, también, muchos clichés en la cabeza sobre los argentinos que posiblemente tenga que romper nada más llegar. En Buenos Aires encuentras, a juicio de los bonaerenses, las mejores pizzas y la mejor carne del mundo, las librerías más espectaculares, las mejores representaciones de teatro y los políticos más corruptos (a los que veré votar en directo el próximo día ventiocho). Tiene pinta de ser una ciudad de excesos y, a mí me encantan los excesos.

Lo próximo desde allí. Se admiten recomendaciones.

Besos.

Beta

miércoles 10 de junio de 2009

Zerolo bebe

Hola,

Pedro Zerolo publica en su facebook que acaban de celebrar la "bienvenida civil" de Leo, el hijo de Cayetana Guillén. No soporto a Cayetana, no me entra en la cabeza que alguien pueda haber estado liada con Garci. Pero cuando leo lo de la "bienvenida civil" las cosas empiezan a cuadrar. Es tonta. Es rematadamente tonta. Es tonta, es relamida y además se las da de lista. Lo peor.

Consulto con expertos. Un señor con barba me explica que todo se debe a una educación religiosa mal curada. "Es posible que intente reproducir los modelos que ha vivido toda su vida. Ella, posiblemente, fue bautizada y lo que intenta es darle a su hijo la misma educación que ella ha recibido pero eliminando toda referencia religiosa". A mí me parece bien eliminar las referencias religiosas, me parece hasta obligatorio, pero si eliminas la religión y te dejas las absurdas liturgias que la acompañan posiblemente sea porque exista un sentimiento de culpa que te impida eliminarlas de verdad. El experto me lo corrobora. "Cayetana está intentando matar a Dios, pero se siente culpable al hacerlo". ¿Y sería posible que, dentro de unos años, el niño hiciera su primera comunión pero con una hostia civil?, pregunto. "Sí, entra dentro de lo posible". Lo estoy viendo. Cayetana le da una rodaja de pepino al niño. El niño la escupe porque piensa que el pepino está asqueroso y se nos vuelve un cristiano de los pies a la cabeza.

Al parecer Zerolo leyó "los derechos del niño, recogidos en la Convención Internacional de la Infancia" y el abuelo de la criatura recitó una poesía de Mario Benedetti. Supongo que el primero de los derechos de ese pobre niño debería ser que no le sometieran a "ceremonias coñazo", porque ver a Zerolo al abuelo Guillén y a la ex cantante de La Oreja de Van Gogh cantando "David el gnomo" (no me lo invento, viene en el periódico) debe ser bastante traumático (para mí lo sería). No sé, si de lo que se trata es de tomarse unas cañas a la salud del chaval tampoco hace falta tanta parafernalia y lo de "dotar al niño de la ciudadanía madrileña" (frase literal de Zerolo), no es más que una ida de pinza provocada por las mencionadas cañas.

Zerolo, que el laicismo es algo serio.

Besos.

Beta

lunes 8 de junio de 2009

El placer y el dolor

Hola,

Madrid. Siete de Junio. Ocho y media de la mañana. Fernando entra en el dormitorio llevando una bandeja con el desayuno. Unos cruasanes que compró en El Corte Inglés el día anterior y dos cafés americanos. "Esperanza, cielo, levantate que tenemos que ser los primeros en votar". Espe refunfuña en la cama. Tiene los ojos cubiertos con un antifaz y el pelo de bruja de cuento. "Te he traído cruasantitos de los que te gustan".

- ¿Porqué me despiertas? No quiero ir a votar.
- ¿Cómo que no quieres ir? ¡Si esta vez sí que vamos a ganar!
- Si hombre... va a ganar Mariano.
- Va a ganar el PP, o sea, nosotros.
- A tí y a mí nos van a dar por el culo. Y hablando de eso... ¿cuándo vas a comprar Cialis?
- Mañana, mujer.
- Es que una tiene sus necesidades.
- ¿Si lo compro te vienes a votar?
- Bueeeeno.

Catorce horas después, la vicepresidenta De la Vega, confirma que el PP supera al PSOE por dos escaños y tres puntos porcentuales. En Génova, Pio García Escudero descorcha una botella de Moet (aquí el cava está muy mal visto), Cospedal y Soraya se abrazan y profieren grititos como nerviosas fans delante de su ídolo, Mariano escucha cómo Camps le dice por el móvil que "le quiere un huevo" y Esperanza charla con Güemes rabiando y temiendo que Gallardón aparezca en cualquier momento para colgarse la medalla del triunfo. Mayor Oreja está sentado en una silla. Tiene los ojos cerrados y mueve los labios mientras recita mentalmente el discurso de agradecimiento que tiene preparado. Todos pasan por delante de él sin prestarle la menor atención. Cuando Mariano consigue librarse del móvil congrega a todos los presentes, que hacen un corro como si de un equipo de baloncesto se tratara, juntan sus manos y gritan "¡Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeespañaaa!". "¡Una!", añade alguien por inercia.

Salen a saludar al balcón de Génova. Güemes empuja a Esperanza para que se una a Rajoy, Mayor Oreja y Cospedal "que parezca que hemos ganado nosotros". Un par de centenares de fieles agitan sus banderines azules de plástico. Son básicamente viejecitas y jóvenes con polos de Ralph Lauren. Militantes. Para ser militante, sea del partido que sea, solo hacen falta dos cosas: entusiasmo y capacidad para crear consignas que rimen:

"Jaime / Mayor / Eres el mejor", se lanza el primero. Es una buena rima, aunque le falta algo.

"Za pa tero / Di mi sión", ahora mucho mejor. No rima pero es un clásico.

"Za pa tero / Ma ri cón", prueba entre risotadas un tipo con bigote. Los que le rodean le aplauden pero no le siguen, tienen que parecer centristas y aunque los homosexuales son enfermos y desgraciados no conviene decirlo muy alto ya que no está bien visto.

Mayor Oreja coge el micrófono y comienza su parlamento. "Quiero agradecer a dos personas que lo han dado todo en esta campaña: Rodrigo Rato y Jose María Aznar". La masa hierve de emoción mientras los asesores electorales del partido se llevan las manos a la cabeza y rezan para que no siga metiendo la pata.

Espe goza y sufre a partes iguales.

jueves 4 de junio de 2009

Hendaya, el musical

Hola,

Cierro los ojos e intento imaginarme cómo será Aznar en la cama. Supongo que hace unos años sería Ana quien llevara la iniciativa, la que gobernara sus eventuales escarceos sexuales, pero ahora, estando convencido de ser un líder mundial, es posible que Jose haya finalmente encontrado el valor para decirle a su mujer que quiere una mamada. De lo que no me queda la menor duda es de que, si así ha sido, Ana ha sabido hacérsela... y de que luego, Jose, se ha pasado el resto de la noche preguntándole a la almohada donde habrá aprendido su mujer a hacer esas cosas.

Desvarío, sí, pero todo tiene un fin. Quería llegar a contar que, a veces, las personas hacen cosas que no nos imaginábamos que pudieran llegar a hacer. Por ejemplo, ¿alguien se ha imaginado a Franco cantanto y bailando? Pues sí. Hace unos meses colgué en Soitu el corto de unos amigos en el que se recreaba el encuentro que Franco y Hitler sostuvieron en Hendaya en 1940 (para quienes se lo perdieran aquí va el recordatorio):



Ahora el corto se ha convertido en un musical. El otro día fue el preestreno para distribuidores. La cosa salió bastante bien ya que el resultado es bastante divertido. Pongo algunas fotos que me han pasado de los ensayos.

El de la derecha es Rafa Galán y hace de Serrano Suñer. Si España hubiera tenido alguna vez un ministro de exteriores capaz de poner esa cara las cosas nos habrían ido mucho mejor.


Aquí Hitler y Ribbentrop (los dos Luises, Arrasa y Yagüe) bailando. Hitler es el de la derecha. Es calvo. ¿Alguien se había planteado alguna vez la posibilidad de que Hitler fuera calvo y llevara peluquín?


Serrano Suñer peinandole el bigote a Franco. Franco (Pepe Macías) es más alto pero porque lleva alzas.


Y aquí yo a unos metros del caudillo. Menos mal que él estaba a lo suyo y no se fijó demasiado en mí.


Es posible que dentro de unos días se haga un pase en el Ateneo. Los interesados en acudir tendrán la información oportuna tanto aquí como en el blog de Hendaya.

Besos.

Beta

lunes 1 de junio de 2009

¡¡Que lleguen a las manos, por favor!!

Hola,

Me di cuenta de que Carlos Boyero tenía algo contra Almodovar cuando salió de ver Hable con ella escupiendo sobre los "caretos" de Darío Grandinetti y Caetano Veloso y gritando, a todo aquel que quisiera escucharle, que "no se creía nada". A mí me había gustado la película, me había gustado Caetano y me había gustado Grandinetti así que los aspavientos de Boyero me parecieron exagerados pero graciosos. Luego Almodóvar siguió rodando y, si la reacción del "chico con la cara de viruela" había sido tan furibunda después de Hable con ella, no era difícil sospechar que con La Mala educación, Volver y Los abrazos rotos volvieran a llover "ostias como panes".

La semana pasada Almodovar explotó y escribió ocho páginas a propósito de las diatribas de Boyero. Era como ver al niño bueno de la clase defendiéndose del macarra de la última fila que le putea por puro placer. ¿Pero porqué lo haces?, gritaba Almodovar, y lo único que conseguía arrancar de Boyero era un "me aburres, multiplícate por cero".

- ¡Pero argumenta!
- Que argumente tu abuela, yo soy subjetivo.
- No mereces llamarte crítico.
- No me llamo crítico, me llamo Carlos Boyero.

Luego llegaron los amiguitos de cada cual y ahí se lió la cosa. Los de Almodovar se solidarizaron con el director y escribieron una estrafalaria carta a El País quejándose de otro artículo en el que se cuestionaba la sobreproducción mediocre del cine español. "Nosotros no somos mediocres, somos un sector complejo y estamos encantados de habernos conocido. Y no deberíais hablar de cine subvencionado vosotros, que tenéis páginas y páginas de publicidad institucional. Ah, y ¡Viva el Canon Digital!". O sea, patético.

Por su parte, los amigos de Boyero pusieron el grito en el cielo y, a través de un comité de redacción cesante, publicaron una nota hablando desorientadamente de "la libertad" (cosa que no recuerdo que hicieran cuando su periódico censuró hace un par de meses una columna de Enric González).

No sé, ya que las cosas están así, a mí lo que me gustaría es que llegaran a las manos. Ver a Eduardo Campoy diciéndole a Juan Cruz "¡que te pego, leeeche, que te pego!", mientras Javier Moreno, con el traje arrugado y los tirantes por los aires, intenta tirarle de la barba a Alex de la Iglesia. Y a todo esto, Angeles González Sinde con su nuevo peinado absurdo aplaudiendo no se sabe muy bien a qué (que es mejor que aplaudir a Rajoy en el debate sobre el estado de la nación).

A mí me gusta Almodovar y me gusta Boyero. Y creo que el artículo de Borja Hermoso (conocido en este sainete como "el escudero") sobre la última de Lars Von Trier así como el video que tanto él como Boyero dedicaron al director danés son buenísimos. Y además me gusta Lars Von Trier y estoy deseando ver "El anticristo". O sea que, como siempre, me quedo con lo peor de cada casa.

Besos.

Beta

jueves 28 de mayo de 2009

Dilemas y dualidades

Hola,

Me debato entre dilemas morales. Dudo si tengo principios y ni siquiera sé si es bueno tenerlos. No sé si hacen que sea mejor o peor persona y tampoco sé si quiero ser una buena persona, a fin de cuentas, el mundo necesita gente dispuesta a interpretar el papel de mala. Me pregunto si puedo ser dual, si puedo ser dos personas distintas y mantener un único discurso. ¿Qué sucede si cuando me miro en el espejo veo que soy dos?


¿Qué sucede si el veneno se vuelve dulce? ¿Qué sucede si los perros dejan de morder? Como he dicho antes, me debato entre dilemas morales. Se me han abierto las puertas del infierno y me han ofrecido la posibilidad de escribir en él. ¿Tengo principios? ¿Puedo ir de la mano de aquellos que me detestan y a quienes detesto? ¿Qué sucede si les golpeo y ponen la otra mejilla?

Besos.

Beta

martes 26 de mayo de 2009

Una fotografía, una historia tomada prestada y un irrefrenable deseo de matar

Hola,

A veces, rebuscando en los cajones del frigorífico, te encuentras una pieza de fruta medio podrida, blanda y supurante. Con dos dedos intentas sacarla de allí y arrojarla a la basura, tapándote la nariz y poniendo cara de asco. Yo hoy me he topado con esta fotografía. He puesto cara de asco y he tenido que contener mis ganas de vomitar.


Por si no le habéis reconocido, el tipo nauseabundo que aparece sentado en la parte inferior derecha es Juan Manuel de Prada. Me he metido muchas veces con Ray Loriga pero, viendo esta foto, me doy cuenta de lo injusta que he sido. Por si tampoco le habéis reconocido, el que le pone la mano en el hombro con gesto de satisfacción es Enrique de Pozo. Necesito aire fresco y tumbarme un rato. Me mareo.

* * *

Suele decirse los nativos de Diyan temen a la fotografía, porque creen que al fotografiarles les roban el alma.

En Diyan, en la segunda mitad del siglo XIX, el rey Sabú gobernaba como un nuevo Dios. De joven, Sabú había estudiado en Europa y fue el primer jefe de estado africano que entendió la utilidad política de la fotografía.

Sabú aprendió a posar como un emperador romano. Muy pronto, los dioses antiguos fueron expulsados de los templos y reemplazados en los altares por las fotos de Sabú. En todas las casas, en los dormitorios, en las plazas y avenidas, hasta en las callejuelas mas inmundas la imagen de Sabú era omnipresente. Nada se podía hacer sin exponerse a su mirada escrutadora.

Pronto se estableció una jerarquía en la forma de fotografiar que, gracias al tamaño, permitía reconocer al instante si la foto era de Sabú o de alguno de sus lugartenientes. Un único fotógrafo tenia el privilegio de retratar a Sabú. Ese fotógrafo también sacaba las únicas fotos coloreadas, que eran las de Sabú, así como las únicas tomadas en primer plano, un tipo de imagen -la cabeza recortada sin su cuerpo-, que al principio nadie alcanzaba a discernir si era la propia de un Dios o la de un monstruo, Sabú.

Ni siquiera tantas fotos lograrían protegerlo de las revolución inminente. Ninguna de las infinitas fotos pudo ver al joven Maub armando y entrenando a sus soldados por las noches, y ninguna fotografía dio la voz de alarma cuando Maub atravesó la muralla y sus huestes descargaron al ira acumulada tantos años contra el poder de Sabú.

En cuanto tuvo el poder en las manos, Maub comenzó a gobernar como un nuevo Dios. Sabu y sus lugartenientes fueron encarcelados hasta nueva orden. Las revoluciones consisten en hacer siempre lo contrario que el gobierno precedente, así que Maub prohibió inmediatamente las fotografías, señaladas como una herejía, un símbolo del mal y de la corrupción. Todas las fotos eran mentira y por eso debían ser quemadas. Al fotógrafo oficial de Sabú le arrancaron los ojos y se los dieron de comer a las cabras.

Maub dedicaba los días en el trono a cavilar como vengarse de su predecesor, a encontrar un modo de terminar con Sabú que fuera para los habitantes de Diyan tan memorable como lo había sido su reinado. Pero ¿cómo superar el recuerdo de tantas fotografías? En plena noche Maub se incorporó de golpe, había tenido una idea.

Ordeno traer a Sabú y toda su corte vestidos con traje de gala hasta la sala del trono, la misma donde habían posado tantas veces. Frente a ellos, al otro lado de la sala, dispuso al fotógrafo oficial parapetado tras su vieja cámara, y fue todo un acontecimiento escuchar los aullidos de Sabú y sus dirigentes cuando vieron entrar al fotógrafo ciego que había esculpido la imagen de su gloria, porque sabían las ordenes que había dado Maub: por una vez, la fotografía seria verdad, y todos se desgallitaban para intentar que el fotógrafo ciego, obligado a retratarles uno por uno, se orientara en la dirección correcta y los captara enteros pues, como ordenaba Maub, todo aquello que no apareciera en las fotografías (un pie, una mano, un torso, una cabeza) debía desaparecer. Una mutilación podía devolver a una fotografía su verdad. Al fin y al cabo un primer plano es una decapitacion, y un desenfoque una desaparición.

Los habitantes de Diyan nunca han tenido miedo de que una fotografia pueda robarles el alma, todavia tienen miedo de Sabú y de Maub.

* * *

Según esta historia de Isaki Lacuesta, Juan Manuel de Prada podría ser una busto sin piernas y con un único brazo. Sería una especie de bolo con el culo redondeado, inestable y tambaleante, al que podríamos derribar a pedradas. Lo pienso y me pongo de buen humor.

Besos.

Beta

miércoles 20 de mayo de 2009

Isaki

Hola,

El verano del 2002 lo terminé en Tenerife. Un amigo consiguió que sus tíos le prestasen un apartamento en la Playa de las Américas y me invintó a pasar unos días pensando que así conseguiría acostarse conmigo. Si yo no hubiera querido que nos acostáramos no habría aceptado su invitación pero yo atravesaba una de esas épocas en las que me tiraba a todo lo que se movía por temor a que luego vinieran tiempos peores.

El lugar me pareció un horror debido a la brutal aglomeración de turistas así que en vez de ir a la playa nos dedicamos a hacer excursiones por la isla a bordo de un Ford K de color rojo. Una tarde, camino de la Orotava, nos quedamos sin gasolina. Intercambiamos unos cuantos "ya te lo dije" y nos culpamos mutuamente. Mientras él se iba a buscar gasolina yo me quedé escuchando la radio.

En Radio 3 entrevistaban a un director de cine del que nunca había oído hablar. Se llamaba Isaki Lacuesta y estaba a punto de estrenar un documental titulado Cravan vs Cravan. Yo tampoco sabía quien era Arthur Cravan pero, a medida que Isaki hablaba del personaje a mí me interesaba más y más. Era un poeta, era un boxeador, era un desertor, era un buscavidas. Su vida estaba envuelta en el misterio y su muerte aún más.

Cuando regresé a Madrid fui a ver la película y, meses después, repetí en un pase que se hizo en La Casa Encendida y al que también asistió Isaki. Había muy poco público. Apenas una docena de "raros". Pensé que mejor así. Siempre he preferido sentirme rara a sentirme masa. Isaki tenía barbita, el pelo relativamente largo y una voz tímida que yo escuchaba ensimismada, como quien escucha una verdad divina. Años después rodó La leyenda del tiempo. Volví a sucumbir.

El pasado mes de enero, cuando me propusieron escribir para Soitu sabía que terminaría haciéndolo sobre Isaki. Me puse en contacto con él. Le hizo gracia lo de "Boyera la bollera". Me pronosticó una carrera breve y acertó. Me envió algunos de sus cortos advirtiéndome que me encontraría con algo bien distinto a Cravan y a La leyenda. Pasaron un par de semanas hasta que quise verlos. Era como intentar retrasar el momento del orgasmo. Efectivamente los cortos son otra cosa. Son inquietantes.

Los directores de cine son como los amantes. Los hay de muchos tipos. Algunos son "funcionariales", ruedan por oficio. Fichan cuando llegan y cuando se van. Te la meten los sábados por la noche simplemente porque toca. Es difícil enamorarse de ellos. Hay directores exhibicionistas. Llegan, se desnudan, ponen en marcha el cronómetro e intentan batir el record del polvo más largo. Si te encuentran el punto la cosa puede estar bien pero, en la mayoría de los casos, tú les importas poco con lo que, normalmente, te quedas insatisfecha. Hay directores tuppersex. Ellos, por sí mismos, no valen nada, pero tienen un maletín lleno de consoladores con los que puedes hacerte un apaño. Finalmente hay directores espeleólogos que se sumergen e investigan. Son minoría pero eso les da igual. Para ellos rodar es una aventura, un experimento nuevo, un proceso de investigación. A mí me gusta sentirme investigada. Isaki es de estos últimos.

Besos.

Beta

lunes 18 de mayo de 2009

¡Conversión!

Hola,

Igual que la fe puede llegar a tambalearse, también hay ateísmos que se resquebrajan. No ha sido mi caso pero, después de este video, entiendo que haya alguien que se lo pueda estar pensando. ¡Oh my god, qué cuatro minutos! Ha sido como una aparición mariana pero de las de verdad. ¡¡Conversión, conversión!!

Vigilan. Dirty Princess from Dirty Princess on Vimeo.


Feliz semana.

Besos.

Beta

miércoles 13 de mayo de 2009

La teta asustada

Hola,

Esta escena sucede hace unos meses.

Son las cuatro menos veinte. Salimos de casa corriendo porque no llegamos al cine. Bajamos por la Gran Vía a toda velocidad. Me tengo que parar porque los pulmones se me van a salir por la boca. Recobro el aliento encorvada. ¿Qué hora es? Menos diez. No llegamos. Venga corre, que sí llegamos. No puedo correr más (aún así corro). Plaza de España. Menos cinco, no llegamos. Venga, que sí. Ya estamos. Falta un minuto para las cuatro pero hay cola en la taquilla. Mientras esperamos nuestro turno para sacar las entradas la película comienza.

Soy inflexible: no entro en las películas empezadas. Me da igual si llevan cinco minutos o treinta segundos, es una cuestión de principios. Vale, ¿entonces qué vemos? Podemos mirar en los Renoir de abajo a ver qué ponen. Miramos: "La teta asustada", esa es la que ganó en Berlín. ¿De qué va? No tengo ni idea pero es una película peruana, me apetece verla. Qué pereza. Que no, venga, vamos a ver esta. Me impongo y entramos.

La película comienza con una india moribunda cantando en quechua. Hay miradas que matan y yo acabo de morir víctima de una de ellas. "Pero si la película ha ganado en Berlín es posible que en algún momento mejore", susurro. Pese a su título, la película no va de tetas sino de coños rellenos de patata. Está protagonizada por una india llamada Magaly Solier.

A pesar de que el calendario dice que hoy es trece de mayo del 2009, depende del lugar del mundo en el que te encuentres el dato es o no cierto. Ahora mismo, en el planeta, hay gente viviendo en el 2009, gente viviendo en 1960 y gente viviendo en el siglo diecisiete. El calendario es uno, pero las épocas son muchas. Magaly Solier vive en una época indeterminada que, desde luego, no en la mía. He aquí la prueba de lo que digo. La entrevista es alucinante. Son seis partes y dura cincuenta minutos pero merece la pena. Cuidado, que no os pille el jefe.













¿Qué? Impresionante, ¿no?

Besos.

Beta

lunes 11 de mayo de 2009

Regresión

Hola,

Hace unos meses mi vecino de arriba era un tipo de cuarenta años que olía a varondandy, vestía traje con corbata, se peinaba con raya a un lado y llevaba maletín. Era un tipo raro, silencioso, de esos que destilan autocomplacencia y parecen tenerlo todo al alcance de la mano. Un día apareció del brazo de una chica quince años menor. Entraban y salían constántemente y siempre lo hacían muy acaramelados. Era normal tropezarte con ellos en el portal de madrugada, besándose como si el mundo fuera a acabarse en el minuto siguiente. Cuando esto sucedía, yo miraba al suelo, daba las buenas noches y me perdía escaleras arriba.

Al poco tiempo comenzó la regresión. Primero se deshizo del traje y del maletín. Luego, la raya de su pelo comenzó a desfigurarse. Más tarde empezó a dejarse barba de unos días. Ahora mi vecino camina mucho más despacio que antes, a cámara lenta, recreándose en sus movimientos, contoneándose. Parece estar gritándole al mundo: aquí estoy yo, disfrutad de mi presencia. Este fin de semana hemos vuelto a cruzarnos en las escaleras: él vestía bermudas, una camiseta sin mangas de color azul celeste e iba subido en unos patines en línea.

La verdadera máquina del tiempo consiste en follarte a alguien a quien sacas o que te saca un par de décadas. El problema, en el caso de mi vecino, es que terminará dando con sus huesos en la primera fila del próximo concierto de Hannah Montana.

miércoles 6 de mayo de 2009

Dinamitar la industria

Hola,

Llevan meses de acoso. Nos odian. Desearían vernos muertos. Actúan como una banda y son poderosos. Hablan de derechos de autor pero en realidad intentan proteger su derecho de pernada. Intentan olvidar su propio olvido metiendo la mano en los bolsillos de los demás. ¿Quién se ha descargado un disco de Ramoncín? ¿Quién se ha bajado de internet un disco de Teddy Bautista? Silencio. Sus públicos murieron hace décadas y casi seguro que fallecieron de aburrimiento. Se dicen víctimas del robo pero en realidad nadie les roba a ellos, porque nadie se fija en ellos, porque ya solo existen en calidad de gendarmes. Quieren ser policías y quieren una porra. Intentan impedir que nos hablemos, que nos comuniquemos. Quieren cobrar por palabra pronunciada, por palabra intercambiada, aunque las palabras en cuestión no sean suyas.

Leo la entrevista que María Ovelar le hace al creador de Firefox en El País. Mike Shiver explica que la gente que desarrolla el navegador "son jóvenes y creen en el bien común de la red. Comparten una visión bastante hippy. Para ellos los programas propietarios son un error porque van contra la naturaleza de internet". Habla un lenguaje distinto, un lenguaje que en la Sociedad General de Autores no entienden. Me imagino a Bautista retirando todos los ejemplares de El País que circulan por la SGAE para que nadie lea la entrevista. Me le imagino telefoneando a Javier Moreno y pidiendo la cabeza de la periodista. "Si te atreviste con Enric González no entiendo porqué ahora tendría que temblarte la mano".

Dicen que nuestros comportamientos terminarán con la industria. Y yo empiezo a pensar que ojalá sea así. Si no lo hacemos pronto será la propia industria la que termine con el cine y con la música. Tenemos que defendernos de la industria que promueve "Fuga de cerebros" y "Mentiras y gordas". Existen buenos guionistas y mucha gente con buenas ideas a quienes esa industria únicamente ofrece puertas cerradas. Esa industria ha conseguido que hacer una película sea una tarea casi imposible si no formas parte de ella. Son un coto cerrado de relaciones endogámicas, y ya se sabe que la endogamia es causa de hemofilias, malformaciones y enfermedades varias.

Habría que pedir cuentas a la quejicosa industria por todas las películas que no permitieron hacer, por todos los proyectos aparcados, por todas las historias frustradas que no permitieron contar, por todos los discos que quedaron sin publicar. Habría que pedirles cuentas y, si se niegan a responder, terminar con ellos. ¡Viva la dinamita!

Besos.

Beta

lunes 4 de mayo de 2009

Voces

Hola,

A veces te dicen A y entiendes B. A veces, simplemente, no te dicen nada e igualmente entiendes B, pues interpretas que los silencios tienen significados. Otras te dicen A y, efectivamente, entiendes A, pero te parece que hay algún "pero" y que aunque es evidente que te han dicho A, en realidad te estaban intentando decir B. Otras escuchas B pero miras a tu alrededor y no "bes" a nadie.

Ultimamente me ha vuelto a suceder. He escuchado voces que no venían de ninguna parte, voces que yo atribuyo a alguien pero que ese alguien se empeña en negar una y otra vez. Y yo le zarandeo, y me enfado con él y supongo que él se siente injustamente maltratado pero nadie puede negarme que esas voces son reales: Existen, aunque no sea más que en mi cabeza.

I´m afraid. Tengo miedo de que se rían de mí. Tengo miedo de sus comentarios, de sus intentos por ridiculizarme. Y mientras esto me pasa tú me das la espalda. Tú, y otros como tú. Quiero llenar tu espalda de cuchillos. Sabes que soy cobarde. No me interesáis ni tu ni tus amigas. Ni ese mundo ordenado que levantas y que os vuelve cautivas. Os odio a todos.

Beta